
Esta obra fue presentada en el Teatro Metropolitano Jose Gutiérrez Gómez en Medellín en el marco de la gira nacional Alma en movimiento, programa de formación en danza del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, bajo la dirección de la coreógrafa británica Sarah Storer.
Storer es egresada de la Northern School of Contemporary Dance de Leeds y la Central School of Ballet de Londres, se encuentra radicada en la capital colombiana desde hace 10 años aproximadamente, ha trabajado con numerosas compañías y coreógrafos de talla nacional e internacional. Sarah es una artista interesada en la diversidad cultural colombiana, su trabajo con los artistas residentes ha multiplicado las experiencias estéticas de la danza en este país.
El Sueño de Lilith: Símbolo de rebeldía e independencia, Lilith es un espíritu que busca la libertad, su propio camino. Quien fuera la primera esposa de Adán en el mito del Edén, antes de la creación de Eva, fue castigada y demonizada por rebelarse a su yugo cuando voluntariamente lo abandonó a él y al paraíso.
Esta obra es una apología al empoderamiento femenino y cuestiona los sistemas heteronormativos impuestos desde la mitología y desde la historia del cuerpo, aquella donde se referencia a la mujer como lugar de lo tentativo, pecaminoso y oscuro. Este es un tema que en lo personal me encanta y no porque yo promulgue algún tipo de feminismo, sino porque estas temáticas dan lugar a la pregunta acerca de la libertad del ser humano sin categorías, la idea de la hibridación o de una frontera invisible en lo que respecta al género.

El sueño de Lilith amplía el espectro sobre la interpretación del mito y desarrolla dinámicas estéticas mucho más amplias; desde el recurso de los cuerpos inertes y los cuerpos orgánicos se establece cierto tipo de relación que, puestos en contraste, logran imágenes poéticas fuertes y bellas.
Adicional a la excelente concepción artística y a los cuadros coreográficos bien logrados, es reconfortante apreciar la exquisitez técnica de los bailarines y el refinamiento de la producción. Todo actúa en conjunto para transmitir una experiencia escénica muy agradable de ver.
Esta obra es concebida técnicamente desde la danza contemporánea, podría decir que es un referente de calidad para el arte nacional. La interpretación de los bailarines fue prolija, en la medida en que no se visualizaron desproporciones técnicas. Se propone un cambio de vestuario interesante en la escena, la luminotecnia y la música utilizada es coherente con la intención corporal.
En conclusión, fue grato soñar con Lilith.

