Breaking – Pipo Tafel (2012)

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Esta producción audiovisual es una creación fílmica del director alemán Pipo Tafel, pensador creativo que incorpora la música y la danza en su trabajo de multimedia.

La coreografía es del artista argentino Leandro Kees y la interpretación está a cargo de él junto a la maestra colombiana Marcela Ruíz Quintero. Este video participó en Intermediaciones: muestra de videoarte y video experimental.

Es un videoarte considerado en el sentido amplio de la palabra; es decir, se hace una apropiación de la herramienta audiovisual en respuesta a la necesidad de usarla como recurso expresivo que demanda el deseo artístico; allí no solo hay danza, hay una cantidad de arte considerable y variable.

Breaking es un filme rodado en una playa, allí aparece una pareja cuyo diálogo corporal está intermediado por el contacto; la sensación recrea un movimiento circular, ondulatorio, energético, consecutivo y dinámico. 

La cámara juega con diferentes planos y elije las imágenes y los ángulos para la visión del espectador; esta característica en el videoarte tiene gran relevancia ya que es una decisión de intensiones premeditadas.

La danza en espacios no convencionales contiene unos presupuestos particulares en relación al entorno; en esta oportunidad existe una relación clara con la arena, el mar y la panorámica. La pareja habita el encuentro y el desencuentro a través del peso y el contrapeso.

Las sensaciones que me deja Breaking (Ruptura) son contrarias al significado literal de su nombre; me remite al movimiento en espiral de las relaciones humanas, a la amalgama, al vínculo, a lo inacabable, al contacto de los cuerpos y la necesidad de la dualidad; humanos como complementos pares y a veces dispares.

Las Bestias – David Señoran (2012)

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Las Bestias es una producción dirigida por el coreógrafo David Señoran, artista argentino destacado en la escena de su país. En 2009 creó la compañía que lleva su nombre; su línea de trabajo está enfocada hacia la danza contemporánea y el teatro.

Es un referente latinoamericano importante en la actualidad debido a su estado activo en el arte y a la convocatoria y residencia de artistas de diferentes nacionalidades dentro de su compañía.

Esta obra de danza aborda al hombre desde una perspectiva animal y salvaje; sobresale un lenguaje sobre la emancipación, lo natural y lo instintivo, dando lugar a desconexiones entre lo racional y lo intuitivo.

Se aprecia la transformación y mutación del ser en estados divergentes; sus intérpretes son varones, lo cual no es casualidad. Señoran inserta el concepto de vulnerabilidad en lo masculino, ésta dicotomía invita a reflexionar sobre las rotulaciones comunes de género porque, como bien lo dice el director: “aún en nuestros pensamientos profundos lo vulnerable pertenece a lo femenino”. Entonces, de entrada, es atrayente esta intención de reconsiderar los conceptos preconcebidos.

Son aproximadamente quince intérpretes en escena todo el tiempo; el escenario está desprovisto de bambalinas, la desnudez es literal; el ambiente, vestuario e iluminación son austeros; la música es escasa y puntual: sonidos bestiales, ruidos ambientales.

Durante la obra existe un único elemento escenográfico, el cual cumple un rol importante como emancipador. El sentido estético de esta pieza es simple pero coherente con la intención.

La acción corporal está cargada de potencia y testosterona, el gesto es eficiente para saber que el referente es el caballo, no precisamente unos corceles de paso fino, sino unas bestias salvajes de movimientos genuinos. Las relaciones están dadas entre la manada y el alfa dominante, y entre la manada y el amansador; en algunos momentos el centauro también es una figura gestada.

Las Bestias es un discurso corpóreo sobre la represión, la resistencia, lo imperativo, la relación domado-indomable, la segregación y el retorno a los orígenes. Es interesante ver el triunfo transitorio del hombre sobre la bestia, aquel arquetipo de lo indomable, cuya necesidad es hacer dócil al instinto.

Finalmente, la bestia siempre será bestia; su destino tiene forma de elipse y su esencia es retornable. La consagración de esta realidad refleja las discusiones sobre el ser humano, las interpretaciones pueden ser múltiples; yo dilucido una realidad ineludible: somos bestias domadas, dominantes, castradas, sacrificadas, salvajes, domesticadas, reprimidas, liberadas, pero nunca inmunes.

Pina – Documental de Wim Wenders (2011)

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“My mind is power. My body is strong” («Mi mente es poder. Mi cuerpo es fuerza») fueron algunas palabras recitadas en una de las obras de la maestra Pina y, evidentemente, en el interior de esta artista habitaba un poder inconmensurable, una intención expresiva de dimensiones incalculables.

Pina es un filme escrito, producido y dirigido por Wim Wenders; es un homenaje para la coreógrafa Pina Bausch, no es sobre ella sino para ella.

En esta producción audiovisual aparecen fragmentos de algunas de las obras más influyentes de la coreógrafa y composiciones dramatúrgicas en espacios no convencionales; sus intérpretes hablan sobre su apreciación y experiencia de vida atravesada por Pina y sus creaciones.

Es innegable la capacidad de Pina para sobrevalorar los límites escénicos, artísticos y corporales en su danza; su versatilidad hace que, tal vez, lo único predecible en su obra sean los riesgos vertiginosos e insospechados que tomará.

La esencia Bausch es tan variable y sorpresiva como la existencia misma, desde sus bailarines, escenografía y recursos dramatúrgicos. Es por esto que su obra es tan influyente en el arte contemporáneo; genera un discurso poético especial, desarrollando de manera única los recursos escénicos de la danza y el teatro, puestos al servicio de su intención artística.

Replantea la validez del cuerpo y su potencia expresiva en cualquier contexto, espacio y tiempo; la imposibilidad no existe, la oportunidad siempre emerge.

Las acciones poéticas desde el gesto, la danza y el teatro componen imágenes visuales cuya plasticidad devela una integralidad del arte en plena armonía; lo que aquí describo puede ser inefable y, tal vez, solo sea comprensible cuando se presencia una de sus obras con toda su grandilocuencia.

Aparte de la riqueza técnica, su interés por abordar temas sensibles y discursar sobre las relaciones humanas, es un valor agregado que hace de la obra de Pina una experiencia emocionante, verosímil y rebosante para el espectador.


Café Muller – Pina Bausch (1978)

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Esta pieza es un clásico de la coreógrafa alemana Pina Bausch, quien revolucionó el contexto de la danza contemporánea en la época y en la actualidad sigue siendo un referente importante en las artes escénicas.

La obra es interpretada por tres hombres y tres mujeres (incluida Pina que permanece todo el tiempo en escena), los cuales intercalan su aparición. El ambiente es frío y austero; la escenografía se basta de una puerta giratoria, una pared y muchas sillas y mesas de café distribuidas de manera aleatoria por el escenario.

Todo el tiempo los intérpretes se relacionan con estos elementos; a veces, parece como si lo hicieran de manera improvisada debido a la naturaleza de la escenografía, lo cual es muy interesante porque genera un ambiente azaroso, dinámico, suspensivo y sorpresivo para el espectador. El vestuario es cotidiano e íntimo; la música, de Henrry Purcell, está presente durante casi toda la obra y combina con exquisitez con la atmósfera.

Café Muller es un eterno crepitar de emociones, es el individuo repitiéndose en su humanidad, es la constante elocución de las sensaciones, es el ser reflejado en su fragilidad y en la belleza que hay en esta.

Contiene códigos expresados de manera sublime, como el poder de un abrazo, la insistencia errática del ser, su existencia automatizada y el miedo a compadecer.

Puede decirse que esta pieza es danza-teatro por las operaciones escénicas y sus intérpretes (actores y bailarines); existe una narrativa interesante dada a través del movimiento y la acción.

Es una obra sin fecha de caducidad, completamente pertinente en cualquier tiempo; incluso tiene un tinte de contemporaneidad especial respecto a su época de creación.

Invaluable, única, así es Café Muller.

¿Qué son Las Páginas?

Arte que respira

La página es un escenario, un cuadrilátero para vaciar palabras, un espejo que produce revelaciones entre líneas. Escribir es el acto de disponerse, es entregarse a la cruenta y feroz necesidad de salivar pensamiento sobre la página.

Poner cuerpo en el signo es algo así como hablar sobre un movimiento que no se olvida, aprovecharse del lenguaje para crear memorias selectivamente, elegir la anatomía de un texto, masticar la imagen y coleccionar momentos en los cuales la piel obligó a decir.

Las Páginas es una colección de relatos caprichosos, de ideas y pensamientos sueltos mediados por lo escénico, espacio físico donde el cuerpo goza y padece la mutabilidad. Quien escribe sospecha que olvida, entonces ordena símbolos.

El cuerpo aún habla en lo que calla la página.