Virginia – Pájara Pinta (2025)

Foto: Lazaro Rivera

Esta obra de danza contemporánea trae a cuento la historia de Virginia Gutiérrez (1921-1999), la mujer que aparece en el actual billete de diez mil pesos colombianos, y quien fue una destacada antropóloga que ubicaba a las madres como ejes del hogar y la sociedad. Bajo esta narrativa se ancla la intención autobiográfica del coreógrafo de esta pieza para poner sobre el escenario cuadros que sugieren un relato íntimo y familiar sobre un proceso de identidad de género, enmarcado dentro de la idiosincrasia típica latinoamericana. Hay que señalar que esto es un acierto en el entendido socio-institucional, mixtura un tópico patrimonial con un discurso sobre género.

El cuerpo de baile era el acompañante de un drama unipersonal que se relató a lo largo de la pieza de manera conservadora, en la que había planimetrías grupales y presentación de solos; lo cual hacía predecibles las escenas subsiguientes. El recurso audiovisual utilizado es potencialmente interesante por su tratamiento de la imagen en negativo (unificadora de una noción de cuerpo), sin embargo, ésta no dialogaba con el cuerpo que se movía presencialmente, momento en el que se saturaba la mirada y se terminó por obviar a alguno de los elementos convivientes en la escena. Hubo un ligero descuido de los detalles escenográficos y los esquemas de movimiento unísono, en ocasiones podían notarse los fallos, lo cual pone en agobio al espectador.

Foto: Lazaro Rivera

La naturaleza del repertorio coreográfico está tan ajustado a los patrones de movimiento de una tradicional clase de danza contemporánea, que se vuelve un discurso visual conocido y repetido que está limitado por la reproducción de formas, haciendo de Virginia un relato danzado que se queda corto en la producción de sentidos. La pregunta sobre lo femenino podría invitar justamente a la deconstrucción de los códigos y al alejamiento decidido de los lugares comunes; la danza contemporánea hoy concede posibilidades otras a partir de la abstracción, el riesgo y la disidencia.

Más allá del cuestionamiento de lo estructural, para lo cual existen otras voces realmente autorizadas, busco entender la performatividad desde los dispositivos de relaciones, relaciones más allá de las evidentes, sin embargo, en esta obra parecían obvios los planteamientos y me fui de la sala sin preguntas. Me gusta pensar el arte y el movimiento como actos de resistencia para encontrar relaciones más emancipadoras y menos conservadoras, para encontrar un sistema abierto e inquietante, para encontrar la potencialidad del mundo y no la explicación del mundo.

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