Memorias poéticas sobre participación en el proyecto Danza en Construcción

En el umbral de la puerta, hacerle entrar algo de danza dinamitaba la frontera del templo del pensamiento. Marie Bardet
El acto creativo conjura, el misticismo afecta al animal más citadino, un animal que invoca, entonces, el coqueteo entre la palabra y el cuerpo. En la danza la producción escrita hace parte de las metodologías para la creación artística, es insumo que nos corporiza en la escena; se hace la defensa de un discurso estético y extenso de un ejecutante complejizado que se expone, que está atravesado de pensamiento. Su sistema de creencias surte declaratoria a través de patrones de movimiento, una suerte de intimidad se mixtura con el sacramental hecho escénico.
La lógica creativa supone un estado, y la práctica corporal está investida de cierta religiosidad que condensa ese estado. La repetición es la esencia que se comparte entre rito y liturgia que es, tal vez, una forma edulcorada de referirse al rigor de lo normativo y lo sistemático en el entrenamiento de un artista del cuerpo. Sin embargo, con conciencia de dicho eufemismo, encuentro en el hecho un detalle manifiesto: la palabra que invoca.
Tanto la producción escrita como la producción de movimiento son producciones del cuerpo, aunque la tendencia a dualizar es natural ésta tiende a diluirse ante deconstrucciones conceptuales que nos empujan a zonas grises. Por ejemplo, Marie Bardet, filósofa y bailarina francesa con influencia latinoamericana, invita a:
(…) no hacer del cuerpo un órgano o una organización del pensamiento, sino la afirmación de una serie infinita de co-extensión entre gestos en gerundio: pensando, sopesando, sintiendo, articulando, imaginando, efectuando, escuchando, tocando, afectando. (p. 21, 2021).
Se piensa con cuerpo y con lenguaje, se conjuga la expresión, se hace temblar el precepto encarnado. Entonces aparecen dos palabras provocadoras: verbo y carne, y aquí es inevitable hacer la digresión cristiana y continuar con los binarismos (sagrado/profano, edificación/ruina), el uno detentando poder sobre el otro por los siglos de los siglos, amén. Pensar en el ordenamiento de signos no solo para arroparse en lo comprensible, sino también para vincularse con un otro en lejanía a través de vocablos y fonemas.
Durante “Danza en construcción”, proyecto sobre danza y sostenibilidad que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá en julio de 2025, hubo legión de discursos que pudieron conjurar un lenguaje común. Convergieron muchas voces, voces migrantes, femeninas, disidentes. Traigo a cuento algunas de ellas, que alegremente me descolocaron:
Sobre habitar palabra y cuerpo:
me encarno en la escritura para desbordar la danza
– Brigitte Potente (Colombia)
Hablando sobre un futuro pélvico:
me encarno en la escritura para desbordar la danza
– Maria Mercedes Flores (Venezuela/Alemania)
Lecturas viscerales:
la revolución de los órganos
– Yolanda Morales (México/Alemania)
Invitación a decidirse presente y a retorcer el binario:
despídete de la idea de la durabilidad (…) la mínima unidad es tres
– Fernanda Ortiz (Argentina/Alemania)
A preguntarse por el silencio, lo inesperado y los sonidos que se mueven:
bigidi
– Leo Lerus (Guadalupe/Francia)
Este alambrado de palabras, que no busca ser concluyente sino permanecer abierto a más torceduras, es el tejido que se va construyendo con voz y piel; cuerpos que se seguirán encontrando en espacios de culto para la plegaria del gesto compartido. La colectividad que admite al individuo, una comunidad de distintos que no borra la singularidad, ni intenta homogenizar en masiva aceptación el discurso intempestivo de lo impropio. ¿Sería esta una utopía concebible solo en la poética?
El acto de nombrar, como acto creador, es probablemente la razón de las oraciones y los rezos. Se toma la decisión de creer en el poder de la palabra, es un acto de fe de animales con lenguaje. Y a propósito de fe, cuestionar el binario para pensar en el trío no escapa al statu quo, al contrario, podría reafirmarlo con la idea de la trinidad santa y la terna decisoria. Sin el ánimo de establecer verdades, sigamos abriendo preguntas, ¿qué es eso de rebelarse/revelarse? ¿acaso sublevarse trae intrínseco el desvelo? El gesto de resistencia apareciendo, estando con conciencia de que no se escapa, pero sí se manifiesta, se reconfiguran los rituales y se toman algunas decisiones. De pronto ésta, una idea sobre lo sostenible.

Apreciado lector incauto, regocíjese en el misterio de los poros de su piel porque sus plegarias no atendidas pueden ser todavía bailadas. Que en su sangre circulen incómodas las preguntas que tal vez nunca se haga. Y, para terminar, dos relatos dignos de estampita (indiscretamente ordenados) a los cuales puede encomendarse:
Meneo para encarnar mis deseos
Hablemos del futuro pélvico
Palabra meneante. Fractal-resonante
Meneando el espíritu raíz. Tierra celestial, cielo profano
Vagina cósmica. Palabras profanas hablando de lo sagrado
Manifiestos pegaditos con sudor
Canto somático – de la pelvis, el culo, los pies, las babas –
Sonido, jadeo orgásmico
Meneando la voz
Meneo para encarnar mis deseos
Meneo para encarnar mis deseos
Maria Mercedes Flores
Nuestra señora del Diván, ruega por nosotros
Nuestra señora de la Libido, ruega por nosotros
Nuestra señora de la Genitalidad, ruega por nosotros
Nuestra señora del Narcisismo, ruega por nosotros
Nuestra señora del Sadismo, ruega por nosotros
Nuestra señora del Masoquismo, ruega por nosotros
Nuestra señora del Erotismo Uretral, ruega por nosotros
Nuestra señora del Contenido Manifiesto, ruega por nosotros
Nuestra señora de la Inhibición, ruega por nosotros
Nuestra señora del Fetichismo, ruega por nosotros
Nuestra señora del Orden Simbólico, ruega por nosotros
Nuestra señora de lo Imaginario, ruega por nosotros
Nuestra señora de lo Real, ruega por nosotros
Paul B. Preciado